“Es una relación de ayuda, un proceso de aprendizaje transformador “
El Coaching es una experiencia de cambio, un proceso transformacional, que mediante una metodología conversacional basada en preguntas y el uso de herramientas específicas de análisis, se generan estados mentales y emocionales óptimos para lograr mejoramiento a nivel de la organización, el equipo y el individuo.
El coaching se focaliza en las oportunidades del presente, posibilidades del futuro, y disminuye el foco en los errores del pasado. Es un proceso conducente a lograr el avance o desplazamiento del individuo (equipo u organización) desde una situación actual hacia una situación deseada. El grado de éxito del coaching se mide tanto por el grado en que se logra el avance, como por el grado de sostenimiento -de dicho avance- en el tiempo.
En la vivencia de cualquier tipo de coaching, se diseñan e implementan planes de acción donde se otorga el poder a la organización, el equipo o el individuo, para encontrar soluciones a sus propios problemas y asumir la responsabilidad por los éxitos o fracasos que se obtienen. A nivel individual se alinea la manera de pensar, sentir, y actuar.
Todo proceso de coaching se inicia con un análisis real de las fortalezas y áreas de mejoramiento, aplicando inventarios específicos que facilitan la determinación de la situación actual y poder proyectar la situación deseada. La efectividad del coaching se fundamenta cuando se logra medir el cambio o avance alcanzado.
La función del coach es acompañar a la organización, el equipo o el individuo, al comprometerse con el logro de resultados sin precedentes, que por lo general son declarados al inicio del proceso. El coach aporta por ser un observador diferente y neutro, que al no ser juez y parte de la organización, facilita identificar los puntos ciegos, persuade para analizar éxitos y fracasos, potencia las fortalezas, orienta y motiva a tomar acción sobre las metas fijadas. En una relación de confianza y confidencialidad, busca romper las marcas saliendo del límite de la comodidad e invita a detectar lo que falta para lograr cambios deseados. El aporte del coach se mide por el tipo de interacción, la calidad de conversaciones para anclar acciones con compromiso, la experiencia ejecutiva que se refleja en las preguntas que realiza, y la efectividad en la transformación lograda al cierre del proceso.